6/5/13

La Cruz de Caravaca

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Caravaca de la Cruz, al igual que Jerusalén, Roma, Santiago de Compostela y Santo Toribio de Liébana, tiene el privilegio de celebrar el Año Santo

La Cruz de Caravaca es un relicario donde se guarda uno de los fragmentos del Lignum Crucis, es decir, de la Cruz donde fue crucificado Cristo. El Papa Juan Pablo II estableció que el Año Jubilar de Caravaca se establecería de forma perpetua con una periodicidad de 7 años. El primer Jubileo Ordinario de Caravaca se celebró en el año 2003 aunque anteriormente se celebraron jubileos extraordinarios como el del  año 1583 y las peregrinaciones a Caravaca son un fenómeno que se producen desde hace siglos.

España el 4 de septiembre de 2003 emitió un sello de valor facial de 0.76 euros, dedicado al Año Jubilar de la Santísima y Vera Cruz de Caravaca. El motivo que reproduce el sello es la Cruz de Caravaca, que esta compuesta por dos fragmentos de Lignum Crucis cobijados en la parte superior del relicario de doble brazo horizontal.


Caravaca de la Cruz fue uno de los focos de peregrinación de la cristiandad y tiene el privilegio, al igual que Santo Toribio de Liébana, de celebrar el Año Santo porque  guarda el Lignum Crucis, pero, ¿qué es el Lignun Crucis?

En los evangelios se cuenta la crucifixión y el entierro de Jesús en Jerusalén. Tres siglos después, el emperador del Imperio Romano Constantino el Grande decidió organizar una expedición que identificara los distintos escenarios de la Pasión de Cristo.

En el Jardín de Gólgota, bajo un templo pagano, se localizó un cementerio, que fue identificado como el lugar en que se originó la resurrección de Cristo. Sobre este lugar Constantino hizo edificar la Iglesia del Santo Sepulcro, donde se encuentra el lugar donde tuvo lugar la Anastasis y Resurrección de Cristo.

A los orígenes de esta Iglesia, se enlaza la leyenda del hallazgo de la Cruz de Cristo, que según la tradición, fue encontrada por Elena, madre del emperador Constantino.

En la Leyenda Áurea, que es una recopilación de varias leyendas  realizada en la Edad Media, diversas tradiciones narran que la madera de la Cruz, provenía de un árbol plantado por  Seth, sobre la tumba de su padre, pasado los siglos Salomón tala el árbol para emplearlo como viga en su palacio. Cuando la Reina de Saba visita Israel ve en la madera poderes sobrenaturales, por lo que hace enterrar la madera. Pasados los años construyen en el lugar un estanque. Cuando se va a producir la crucifixión la viga aparece flotando sobre el estanque y se emplea para realizar la Cruz.

También se narra que después de la victoria de su hijo sobre los bárbaros portando un estandarte en forma de cruz, Santa Elena viaja a Jerusalén a buscar la Cruz de Cristo, que localizó junto a las cruces de los ladrones bajo las ruinas de un templo. Elena mandó trocear la Cruz en varios fragmentos. Uno es enviado a Roma (Santa Croce) y otro a Palestina. En España hay fragmentos de Lignum  Crucis en Santo Toribio de Liébana y en Caravaca de la Cruz.
Postal circulada por correo aereo (24/04/1952) desde el Vaticano a Boston (Estados Unidos de América) franqueada con varios sellos de la Serie del Año 1949, dos sellos de la Serie dedicada a la Beatificación de Pío X y el sello habilitado de 1952 de la Basílica de Santa Cruz de Jerusalén en Roma.


La Cruz de Caravaca es una cruz oriental que esta en Caravaca, que era un antiguo alcázar musulmán y desde 1232 cristiano. En el siglo XIII se difunde por los romances la leyenda de la Aparición de la Cruz, al comienzo de la misa oficiada por el sacerdote prisionero Pérez Chirinos, en presencia del sayid musulmán Abu- Zait y de su corte, lo que ocasiono la conversión al cristianismo de Abu- Zait, para algunos esta narración simbolizaría la caída de los almohades en Al-Andalus.

El 3 de mayo de 1231la Cruz de Caravaca apareció en el alcázar de Caravaca. El rey musulmán, Ceyt-Abuceyt,  que controlaba la zona, quiso conocer los distintos oficios de los prisioneros cristianos del alcázar de Caravaca. Entre los prisioneros estaba el sacerdote Gines Pérez de Chirinos, que contestó que era ministro de Dios en la tierra y que su oficio consistía en la celebración de la eucaristía por lo cual el pan y el vino se convierten en el cuerpo y sangre del redentor. Esta repuesta intrigó al soberano musulmán que ordenó la celebración de una misa. En un momento de la eucaristía el sacerdote se detuvo y señaló que no podía continuar con la ceremonia porque se les había olvidado traer una cruz. En ese momento entraron por la ventana dos ángeles que portaban el lignum crucis y lo colocaron sobre el altar y se la entregaron al sacerdote, quien prosiguió con la ceremonia.